Mi primer suspenso fue en dibujo!

1983.

En aquellos años yo vivía aún en Madrid, Majadahonda. Tenía 6 años. Me gustaba mucho la asignatura de plástica y manualidades en 1º de EGB. Iba al colegio Sistema, en Monteclaro. Ahora no sé su nombre, pero se que antes de marchar de Madrid ya se llamaba colegio Everest. En esta clase se hacían todo tipo de trabajos manuales. De esta clase salieron mis primeros regalos para el Día del Padre o de la Madre -un molde de pie en arcilla y luego pintado o una tarjeta con flores y dibujos-. Ya en esos años me gustaba mucho dibujar. Me gustaban los dibujos animados y estaba todo el día dibujándolos. Pues uno de esos dibujos me llevó al despacho de la profesora junto a mi padre.

Según mi padre lo llamaron del colegio para hablar sobre mí. Decían que era un niño atento, participaba en clase y bla, bla, bla… pero me iban a suspender en plástica por calcar los dibujos y decir que los hacía solo mirándolos. En el despacho de la profesora mi padre me dijo:

-Hijo, siéntate aquí y dibuja a Willy Fog mientras hablo con tu profesora.

Mientras mi padre escuchaba a la profesora yo dibujaba a el león de los dibujos. Lo copiaba de mi carpeta de folios que me había conseguido mi madre en la tienda con las tapas de yogures Danone. Entonces hice como siempre, puse mi folio al lado del dibujo que iba a copiar y comencé a dibujar. Yo estaba concentrado en lo mío. Mi padre me dijo que él y la profesora me estaban observando. Después de hacer el dibujo a lápiz saqué mi rotulador carioca negro para perfilarlo -con los años me he dado cuenta que antes de perfilar con el negro hay que colorear el interior-. Mi padre me dijo que ya era suficiente, que lo acabase en casa.

No me dijo nada la profesora. Esas Navidades no tenía ningún suspenso en las notas y en cambio los Reyes me trajeron una preciosa caja de lápices de colores.

Con esta experiencia me di cuenta que para copiar un dibujo no tiene que ser necesariamente del mismo tamaño. Desde ese día apenas he copiado dibujos, los interpreto y, poco a poco, van adquiriendo un carácter cada vez más personal.

 

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