La base de la pintura: El dibujo.

Cuando era el año 1995 comencé a dar clases de pintura en el taller de Jose María Ramos. Su estudio estaba en una casa antigua. En la tercera planta del portal 2 de la calle Garcilaso de la Vega. Ahora cada vez que paso el piso está en alquiler. Una pena que esté antigua por fuera… y por dentro. Es un piso de techos altos y grandes ventanales. Un piso con mucha luz para poder trabajar largas horas con luz natural.

Antes de empezar las clases no me acuerdo que es lo que estaba dibujando. Mi etapa por dibujar cómics había pasado ya hace mucho tiempo. De lo que si me acuerdo es de lo que he dibujado y pintado a partir de dos años de clases.  Tras estos años de aprendizaje comencé a pintar de manera continuada. En mi propio estudio -bueno en un piso compartido con otros artistas, que ya os contaré- hasta el día de hoy.

Al entrar en el piso me llenó los pulmones y el alma el olor a aguarrás y trementina que anda por el aire de los talleres de pintores. Habría 4 o 5 alumnos. No me acuerdo bien. Todos estaban preparando su acceso a la facultad de Bellas Artes. Eran unos grandes artistas para mi. Tenían buenos dibujos frente a ellos. La pena es que unos han estudiado en la facultad de Bellas Artes y otros en arquitectura, pero ninguno pinta. Se han metido en la educación aparcando los pinceles.

Me sentó en una mesa alargada. Se encendió un cigarrillo y se sentó a mi lado. Me comentó, ¿Qué es para ti ser un buen pintor? Una buena pregunta que nunca me había hecho. Tan sencilla pero tan inabarcable como la pregunta que siempre me han dicho y siempre he evitado, ¿Para ti, qué es el arte? A día de hoy ambas preguntas no sé cómo responderlas.

Me dijo que todo artista debe dominar el dibujo. El dibujo es la base fundamental de una obra de arte, es su columna vertebral, es la expresión visual más antigua del hombre. En una obra con un buen dibujo, ni una sola de las líneas fluidas, rápida o sueltas está trazada a propósito. Con buena técnica podrás plasmar la realidad tal y como es, tal como lo ve o tal como la siente. Para dominar el dibujo artístico lo primero es dominar el dibujo técnico. Conocer la expresión precisa y exacta para saber luego romperla y transformarla. Esta fase ya será dentro del dibujo artístico. Un dibujo apoyado en sentimientos y emociones. El artista dibuja las cosas tal y como las ve emocionalmente de acuerdo con su propia y peculiar manera de ver la realidad de su entorno. La verdad es que tiene mucha razón. Por ello me sentó delante de unas frutas y objetos geométricos puros -un cuadrado, un círculo y un cuadrado- anárquicamente posados en una mesa enfrente de la mía. A lo largo de dos meses de clase no me levanté de esa mes. No me dejó pasar a pintar al carboncillo de pie hasta que no dominase en volúmenes sencillos la perspectiva, las líneas de contorno, los puntos de fuga y sobre todo a darle volumen a las cosas mediante luces y sombras.

img_5292

La verdad es que pensé que poco iba a durar en clases otra vez. Quería pinceles y colores ya! Pero no se el por qué le encontré el gusto a este método. Dibujo y dibujo. Al salir de clase quedaba a tomar un café con Sandra. Le contaba todas mi experiencias, incluso la enseñaba a dibujar las perspectivas de una cajetilla de tabaco o un lápiz. En casa, en clase o en cualquier momento libre dibujaba todo lo que tenía delante de mí. No me importaba el que fuera. Era realizarlo como mero ejercicio de llegar a representar las cosas tal y como eran a la vista. Buscaba el realismo en las cosas. Los bordes de mis libretas de clase estaban llenas de perfiles de mis compañeros de clase, de lápices o detalles arquitectónicos que veía desde la ventana -ese año de 1996 mi ventana daba a los pabellones o naves de lo que hoy es El Centro de Arte de la Laboral, antes las clases de tecnología-.

Tras estos meses sentado delante de estos bodegones me tocó pasar al carboncillo en formato 100x70cm. Me di cuenta que el trazo lo tenía mucho más seguro y firme. Lo primero que me hizo Jose María Ramos fue cortarme el lápiz por el final. Me lo dejó completamente plano, perfecto para medir. Con el carboncillo ya estuve más tiempo. Hasta que aprendí bien a dominar las luces. Crear el volumen a base de negros y blancos.

Fue un año intenso de dibujo pero que agradezco enormemente.

Actualmente sigo dibujando como ejercicio mental y técnico. Todas las noches después de cenar me siento en el sofá de casa y en una pequeña libreta dibujo. A un ritmo pausado y tranquilo. De estos sencillos momentos muchas veces me salen buenas ideas para desarrollar en las pinturas.

“Prefiero dibujar a hablar. Dibujar es más rápido, y deja menos espacio para la mentira”.               Le cobusier

Anuncios