Catálogo de arte, ¿Una pieza más de la exposición o un mero recopilatorio?

Un catálogo de arte. Algo que siempre me encanta tener entre mis manos. Deleitarme con lo visto de manera tranquila. Una afición ya de joven. En casa a mi padre le gustaba mucho el arte y conocía a muchos artistas. Tenía muchos libros y catálogos para poder ojear. En la facultad de Historia del Arte se me acentuó la afición a los libros de papel. No soy capaz de leer en una pantalla del ordenador más de 20 minutos seguidos. Tengo la sensación que al leer en la pantalla se me olvida o se autodestruye todo lo leído a medida que avanzo por las palabras. En los catálogos de arte me sucede lo mismo.

Me siento a descansar en la mesa de la parte de atrás del taller a tomar un café y siempre ojeo un libro. Es el momento donde voy destripando los catálogos de mis compañeros, de exposiciones en museos que he visitado o libros de historia del arte poco a poco. Cuando intento hacer lo mismo en un ordenador me resulta imposible. Empiezo a pasar de imágenes de manera rápida, compulsiva e incluso nerviosa. La propia luz de la pantalla ya me genera cierta ansiedad. Parece que delante del ordenador tu no marcas el ritmo de lectura.

Pero aunque me gusten mucho los catálogos de arte los veo cada vez más anclados en el pasado. Me han sorprendido este último año los catálogos que ha producido el Museo de BBAA de Asturias. Increíbles. Una pieza más de la exposición. Actualmente las galerías apenas producen catálogos de arte. Es un error. Pero también es un error que el propio artista no vea esta herramienta como parte de su trabajo e invierta en la autoedición. Yo como artista cada vez me estoy planteando hacer catálogos de los temas que desarrolle. Autoeditarlos -si la galería quiere intervenir mejor- y en vez de crear un mero catálogo de imágenes de las obras expuestas o del proyecto, crear un catálogo como otra pieza de arte de la serie. Una edición limitada de ejemplares numerados. Un catálogo que presente más el proceso, el trabajo en silencio y en soledad del artista, adentrarse en su mundo y dejar como algo secundario el resultado, las obras. El por qué de la idea del proyecto, citas, influencias y notas del propio artista. Yo como pintor añadiría ciertas notas , dibujos o bocetos.

Actualmente me están llegando a mis manos verdaderas obras de arte en maquetación, diseño y encuadernación. Os voy a mostrar varios ejemplos de catálogos de arte que recogen estas características:

El catalogo razonado de las obras de Camín. Editado por la fundación Cristina Masaveu. Diseñado por Manuel Fernández.

dis2

El vaciado de la huella belga de Carlos Suárez. Editado por el Museo de BBAA de Asturias. Diseñado por Manuel Fernández.

dis5

57 Premio Nacional de Artes Visuales Octavio Podesta. Editado por I+D Diseño Uruguay.

71_2

Catálogo De Francisco Fresno titulado Hacia La Luz. Hasta la ausencia diseñado por Juan Jareño para el Museo de BBAA de Asturias.

Transversal-Biacs3, Youniverse. Libro de arquitectura. Diseño Agencia Buenos días.

transversal

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s